Hanan le gusta la música actual, en la que no hay fronteras. Gallegos en festivales de rai o marroquíes en encuentros folk.
Aunque ella prefiere la tradicional. Uno de sus antepasados, gaitero municipal, recorría las aldeas tocando en las fiestas. Y en Marruecos la música y la fiesta también están relacionadas.
Las canciones chaabi, que se extienden por todo el territorio, con la darbuka o el laúd, son un ejemplo. Las mujeres bereberes, mientras bailan el ahaídus, tocan los bendires, tan semejantes a las panderetas. El pelico de percusión y el biri biri, antiguo instrumento de cuerda y arco, aún se hacen a mano en talleres tradicionales.
En Marruecos, la elaboración artesanal tiene mucho peso.
Las ciudades se especializaron en crear manos que trabajan la cerámica, madera, vidrio, cuero o telas.
Galicia, en menor escala, ofrece en los encajes y otras obras la expresión artesana.
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