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Hanan recuerda su primera visita turística. Fue en Tetuán punto de encuentro entre las dos civilizaciones. Con compañía de una asociación comienza una ruta por los fondouks y los sbats en la medina de esta ciudad, que compara con el recorrido de las calles de Compostela con guía.
A Hannan le gustan los guías. Con ellos llega a la histórica Marrakech, el bullir de sus zocos.
Por el interior gallego un vehículo se dirige hacia una feria ganadera. Los visitantes se quedan sorprendidos del intercambio comercial y compran un queso. La costa sur marroquí y la gallega se asemejan. Los viajes para Hanan terminan comiendo. Y que mejor que en Essaoira. De primero harira, luego cuscús, tajine, y para el postre kab-el-ghazal.
En Tui, el queso descansa en una mesa llena de marisco. En Essoira Hanan descubre un proyecto de la Unesco sobre desarrollo sostenible entre turismo y los restos históricos.
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